
Los pimientos seleccionados entre los mejores del mercado se cuecen lentamente al fuego de brasa, girándolos a mano hasta que están en su punto óptimo de cocción. Se pelan también a mano, con el fin de mantener todo el sabor. Después se ponen en nuestros tarros hexagonales con aceite de oliva virgen. Sin ningún tipo de conservante ni colorante.