
Provienen de la comarca del Girones. Las compramos a un campesino del pueblo de Santa Pau, que nos las sirve sin que hayan sufrido ningún tratamiento químico.
Recién cogidas, las cocemos solo con agua y sal y las esterilizamos a 120º . Así se conservan durante tres años manteniendo intactas todas sus propiedades.
La judía de Santa Pau no coge el sabor de los alimentos con los que se la cocina.